Historia

Filadelfia es una ciudad paraguaya ubicada en el centro del Chaco paraguayo. Es la capital del departamento de Boquerón, situada en un territorio que abarca la parte nororiental del departamento, cubriendo un área de 13.879 km².[3] Asentada en el medio de todo el Chaco, dista a 470 km de Asunción. Según datos del censo paraguayo de 2022, cuenta con 20.595 habitantes. Fundada el 17 de agosto de 1931, fue elevada a la categoría de distrito en 2006.[4]

Se ubica a 25 km de Loma Plata, ciudad con la que conforma el aglomerado Filadelfia-Loma Plata, reuniendo 40.000 habitantes y concentrando el 60% de la población departamental. La población filadelfiana está constituida principalmente por colonos menonitas. Fundada junto a otras localidades menonitas a finales de la década de 1920, ha desarrollado una cultura específica, transmitida a lo largo de los siglos a través de la religión, y una infraestructura productiva que le aporta a sus residentes alto poder de compra. Estas comunidades menonitas trabajan con modernas técnicas de producción agropecuaria, fabricación de productos lácteos y procesamiento de sésamo y maní.

El origen de Filadelfia se remonta cuando unas 1.572 menonitas germanohablantes, que habían emigrado de la Unión Soviética, fundaron la Colonia Fernheim en 1930. Desde entonces lograron organizar 12 aldeas con 20 a 25 granjas cada una. En los siguientes años fueron sumándose otros pequeños grupos. Todo esto constituye en la actualidad una colonia con 25 aldeas y la zona céntrica, la ciudad de Filadelfia.[5

Para administrar la sociedad colonizadora y para coordinar la comercialización de los productos agropecuarios, como también para la provisión de los artículos de consumo, fue necesario la organización de un centro administrativo. Esta elección recayó en el lugar que actualmente ocupa la ciudad de Filadelfia, debido a que en este territorio se detectaron suficientes reservas de agua dulce subterránea. De este modo, el casco urbano se encontraba en un punto equidistante de las aldeas en aquel entonces instaladas.

Una vez decidido la ubicación del centro, se elaboró el plano de la futura ciudad. Se proyectaría en forma de damero o cuadrícula, o como un tablero de ajedrez. Así, fueron planificados 1.050 lotes de 0,75 hectáreas cada una y con calles de una anchura de hasta 30 metros. El plano contemplaba la división de la ciudad en zonas: la zona industrial, la zona comercial y la zona residencial. Con este plan consensuado fue construyéndose la ciudad de Filadelfia. En 1977 fue necesario ampliar la superficie citadina. El nombre de la calle principal «Hindenburg», recuerda la amable acogida de los refugiados menonitas de Rusia por parte del político alemán Paul von Hindenburg.

En Filadelfia fue instalada, como primera medida, una «Gatter»-sierra para la provisión de madera, la cual estaba a disposición de todos los colonos, y que en la actualidad puede apreciarse en el jardín frontal del museo. Las instalaciones mejoraron de a poco: de una simple sierra pasó a ser un aserradero y alrededor del mismo fue creciendo el centro industrial, en el cual se procesaban y comercializaban los productos agropecuarios de los granjeros. Posteriormente, se construyeron otros edificios: el administrativo (hoy el museo), el hospital, la escuela, la lechería, la imprenta del «Mennoblatt» y la iglesia.

Con el paso del tiempo se sumaron los profesionales, pequeños empresarios y también ofertas laborales de artesanos como herreros, carpinteros y bicicleteros. Poco después la ciudad necesitó dotarse de los talleres, los negocios, como también hoteles y restaurantes. Filadelfia se convertiría paulatinamente en el centro de la vida económica, cultural y espiritual de los inmigrantes y del Chaco paraguayo.

Las primeras construcciones administrativas del centro se lograron gracias a la organización de equipos voluntarios. A día de hoy, las sociedades cooperativas financian las nuevas construcciones. Los caminos, desde las primeras picadas, hasta la red vial actual, que conectan las aldeas entre sí y con el centro, se construyen y mantienen societariamente. En 2009 la ciudad asfalta sus primeros 4 km de calles, por encargo del Departamento Vial de la Colonia.

El primer empuje económico de la colonia Fernheim fue en los años 50, con el llamado «crédito del millón» de América del Norte. En aquella época, una caldera brindaría energía eléctrica a Filadelfia. La construcción de la pista de aterrizaje para la comunicación aérea regular y la construcción de la Ruta Transchaco en los años 60 ayudaron a sacar a la colonia del aislamiento. En los últimos años de los años 80 se logró la conexión telefónica vía Copaco. Aun así, tiempo antes se había logrado un sistema de intercomunicación interna en la colonia, a través de una telefonía magnetofónica.

La preocupación constante era la provisión permanente de agua. Cada residencia se proveía de agua mediante el acopio del agua de lluvia, el cual se acumula en las cisternas. En la actualidad, Filadelfia cuenta con unos 20 reservorios de agua o tajamares para juntar y guardar el agua de lluvia.

Cultura

Filadelfia se muestra como una ciudad multicultural y pluriétnica. Existen al menos 5 etnias indígenas, así como pobladores de distintos orígenes que hacen su día a día y realizan labores mancomunadamente. Por ello, la ciudad se divide en varias comisiones vecinales para así paliar las necesidades. En vista a que la migración a la ciudad trae consigo el requerimiento de un nuevo lote y vivienda, un socio de una cooperativa sugirió que los grandes lotes se dotarán de cada elemento necesario para lograr la consolidación de los nuevos vecindarios, tales como el hermoseamiento de los espacios públicos, la creación de escuelas de fútbol, el sistema de alcantarillados y acueductos para prever las inundaciones, entre otros.[7

Turismo

Filadelfia en sí misma se constituye como un atractivo turístico debido a su condición atípica, en contraste con cualquier ciudad paraguaya, justamente por su diversidad cultural y étnica, así como los diferentes usos y costumbres.